El tren de colores

El tren de colores

Había una vez un tren mágico que vivía en un hermoso valle lleno de flores. Este tren se llamaba Colorín y tenía vagones de todos los colores: rojo, azul, verde, amarillo y morado.

Un día, Colorín decidió hacer un viaje especial. Quería visitar a todos los animales del valle y llevarles alegría.

Así que partió muy feliz, haciendo sonar su silbato.


Primero llegó a la casa del conejo.

—¡Hola, Conejo! —dijo Colorín—. ¿Te gustaría un paseo en mi tren?

—¡Sí! —saltó el Conejo—. Me encanta viajar.


Juntos se montaron en el vagón rojo y recorrieron el valle. Después, Colorín se detuvo en el río donde vivía la rana.


—¡Hola, Rana! —llamó—. ¿Quieres venir con nosotros?

—¡Claro! —contestó la Rana, saltando de alegría.


Así, Colorín, el Conejo y la Rana siguieron su camino, parando en cada lugar para recoger nuevos amigos: el pato, la tortuga y hasta una mariposa. Cada uno se subió a un vagón de un color diferente.


Finalmente, Colorín llegó a una colina donde todos sus amigos se sentaron juntos. Miraron el hermoso paisaje y se dieron cuenta de que, aunque eran diferentes, cada uno era especial. —¡Qué hermoso es viajar juntos! —dijo Colorín.


>—¡Sí! —respondieron todos—. Los amigos traen colores a nuestra vida.
Y así, Colorín y sus amigos aprendieron que la alegría de compartir y viajar juntos era el mejor color de todos. Desde ese día, el tren mágico siguió recorriendo el valle, llevando sonrisas y amistad a todos los rincones